Casi todo el mundo es consciente de los peligros de auto medicarse, y por ese motivo, antes de comprar un medicamento, consultamos con el médico o el farmacéutico, que, como especialistas, nos indican la idoneidad o no de tomarlo en cada caso. Siendo así, cabe preguntarse por qué todavía hay tanta gente que ignora los perjuicios que puede acarrear diseñar una dieta sin supervisión del especialista.

Dietas bajas en carbohidratos

Las dietas bajas en carbohidratos son unas de las más populares, por su simplicidad. Es cierto que pueden ser muy eficaces, pero no todo el mundo responde igual ante ellas, y aplicarlas en uno mismo porque a otros les ha funcionado es una práctica poco recomendable. La razón es que este tipo de dietas llevan asociados ciertos peligros que no hay que minusvalorar, pero que, por lo general, el público desconoce.

Las dietas bajas en carbohidratos, según algunos estudios, pueden llegar a aumentar la probabilidad de riesgo coronario. La aparición de fatiga o debilidad es uno de los efectos más frecuentes, y aunque no supone un riesgo serio, sí que empeora la calidad de vida de quienes las llevan a cabo.

Además, considerando que las frutas y verduras son unas de las principales fuentes de carbohidratos, pero también de vitaminas, la reducción de su consumo, o su total eliminación puede dar lugar a carencias nutricionales.

Tampoco hay que desdeñar las complicaciones digestivas que pueden derivarse de la falta de fibra en la dieta. Desde molestias puntuales como el estreñimiento, al aumento de riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, la carencia de este elemento en la dieta puede suponer un riesgo para la salud.

Por último, si como suele ser habitual esta disminución del consumo de fibra va unida a una mayor ingesta de proteínas, puede incrementarse la cantidad de calcio que expulsamos a través de la orina, y dar origen a la aparición de piedras en los riñones o incluso producirse osteoporosis.

Aunque a corto plazo es improbable que surjan muchas de estas complicaciones, a la hora de diseñar una estrategia de pérdida de peso siempre conviene ponerse en manos de un especialista, ya sea éste un nutricionista o un endocrino. Sólo estos profesionales están capacitados para establecer qué cantidad de carbohidratos deben incluirse en la dieta sin que la salud se resienta.

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